¿Saben cuál es la diferencia entre un montón de manchas de colores sobre una superficie y una obra de Picasso, Botero, o van Gogh? ¿Saben cuál es la diferencia entre una persona que mueve su cuerpo al compás de una música y los pasos de baile de Paloma Herrera, Guerra, Iñaqui y hasta de “Virulazo”? ¿Saben cuál es la diferencia entre un conjunto de sonidos que alguien saca de un violín y la interpretación de Bruno Gelbert, Agri, Charly García o Amstrong? ¿Saben cuál es la diferencia entre un individuo que terminó de rendir las 35, 40 ó 45 materias de la carrera de Medicina y un buen médico?
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La respuesta en todas las ocasiones será: Talento, Disciplina y Humildad.
Talento como esa cualidad que nos hace únicos, sobresalientes, conmovedores, diferentes. Disciplina como el instrumento que nos hace ser mejores, incansables. Y humildad como el don más importante en las relaciones humanas.
Talento para asumir la enfermedad del prójimo, talento para comprometerse con todo el corazón, talento para entregar todo el conocimiento adquirido en pos de la mejoría de la salud, talento y humildad para escuchar y para contener, talento para guiar los tratamientos, talento para proponer los métodos diagnósticos necesarios, talento y humildad para asumir los fracasos, talento y humildad para pedir disculpas cuando es necesario, talento y nulidad para decirle al paciente que no sabemos como resolver su problema, talento y nulidad para saber cuando derivar, talento y humildad para aceptar el agradecimiento, talento y humildad para aprender del dolor y del sufrimiento, talento para perfeccionarnos, talento y humildad para enfrentar que somos falibles, para aceptar que somos humanos, que nos equivocamos, talento y humildad para eliminar nuestra soberbia, talento para informar de la evolución de una enfermedad, aunque no sea buena.
Feliz del médico que reúne esas tres condiciones, talento, disciplina y humildad, porque se infartarán menos, tendrán pacientes más felices, estarán satisfechos con la profesión que eligieron, y hasta tendrán menos juicios por mala praxis.
Para esos médicos como vos Dr. “Rafa” Inzeo, jefe del servicio de cirugía del Hospital Fiorito de Avellaneda, para los médicos del staff, para los residentes del servicio. Todos ellos que con talento, disciplina científica y humildad, ayudaron a mi papá en los momentos difíciles antes de su muerte, nos informaron siempre, nos dieron contención y comprensión en todo momento. A ellos GRACIAS. |
| Por Daniela Amigó para TVAlDia.com |